En marzo de 2026 ponemos en marcha el plan de reducción del desperdicio alimentario.
El plan parte del diagnóstico de las actividades de Esment que forman parte de la cadena de producción de alimentos: restaurantes, cafés, servicio catering, cantina, cocina de colectividades, comedores de centros de día, obradores, panadería, taller agroalimentario y agricultura. Se identifican los tipos de desperdicio en cada fase, desde las mermas de inventario y cocina hasta los restos de plato y las sobras de eventos y se aplica la jerarquía de prioridades: primero reducir, después transformar para consumo humano, donar, y, por último, gestionar correctamente el residuo orgánico.
A partir de este diagnóstico inicial, basado en el análisis de los datos disponibles y en la observación directa de los procesos, se han identificado cuatro puntos críticos: sobras de obrador y catering, restos de plato en colectividades, producto acabado del taller agroalimentario y cosecha rechazada en agricultura.
Actualmente se está implantando un sistema de registro y seguimiento con indicadores cuantitativos de desperdicio para cada punto crítico, que permitirá disponer de datos fiables y establecer objetivos de reducción. A partir del análisis de estos registros, se definirán medidas concretas para minimizar las pérdidas en cada ámbito.